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Defensa y Seguridad
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RPAS MALE

Defensa espera la llegada del Predator B en el segundo semestre del año

Infografía del RPAS Predator B. Foto: Rafael Navarro/Revista Española de Defensa

Infografía del RPAS Predator B. Foto: Rafael Navarro/Revista Española de Defensa

25/02/2019 | Madrid

El Ejército del Aire tendrá este mismo año los primeros sistemas remotamente tripulados RPAS Predator B, fabricados por la compañía estadounidense General Atomics. El calendario previsto por el Ministerio de Defensa recoge que los dos primeros aparatos y las dos estaciones de control serán entregados a la Fuerza Aérea a partir del próximo verano.

La tercera aeronave llegará a finales de 2019 y la cuarta y última en 2020, según publica la Revista Española de Defensa (RED) editada por el departamento dirigido Margarita Robles en su número del mes de febrero.

El Predator B será una solución interina y provisional a la espera de la entrada en servicio hacia la mitad de la próxima década del Euromale, explica el jefe y coordinador en España del programa europeo, Santiago Ibarreta. Defensa cerró un acuerdo con General Atomics en diciembre de 2015 para la adquisición de la versión más avanzada de la serie, la denominada Bloque 5, que incorpora dos aletas o winglets en la punta de los planos alares para incrementar su capacidad de maniobra.

A la espera de la primera aeronave, el Ejército del Aire trabaja desde hace meses en la formación de las tripulaciones responsables de la operación y en la adecuación de sus instalaciones para acoger los aparatos. Cinco tripulaciones, formadas cada una por un piloto y un operador de sensores, han superado el curso en Estados Unidos para controlar la aeronave y, a finales del año pasado, tuvieron lugar los primeros vuelos en solitario con dotaciones españolas, sin el apoyo de la USAF o el fabricante.

Misiones y bases

 

El Predator B está ideado para misiones de inteligencia, vigilancia y reconocimiento (ISR). El avión cuenta un sistema radar de alta resolución, motor turbohélice TPE 331-10 y un globo ocular giratorio, dotado con cámaras ópticas y sensor multiespectral. Con un peso de 4760 kilos, una longitud de 11 metros y una envergadura de 20 metros, el sistema puede alcanzar una velocidad de 405 km/h, tiene un techo operacional de 15.200 metros y un alcance de 3.000 km. La autonomía es de 34 horas.

La aeronave actuará principalmente desde el 233 Escuadrón del Ala 23 en la base aérea de Talavera la Real (Badajoz) y dispondrá de una base secundaria en el aeródromo militar de Lanzarote. El sistema consta de tres elementos fundamentales: el avión, la estación de control (GCS, Ground Control Station) y los enlaces de comunicaciones. El aparato podrá controlarse desde la GCS mediante enlace satélite más allá de la línea de vista o BLOS (Beyond Line Off Sight).

En la base extremeña, el Ejército del Aire construye un nuevo hangar con capacidad para alojar las cuatro aeronaves contratadas que incluye también dos edificios adosados para oficinas, talleres, almacenes e instalaciones; más un espacio para las Ground Control System.

 

 

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