OPINIÓN
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Perspectiva

Ginés Soriano Forte
Yecla (Murcia) - España, 1972. Máster Universitario (DEA) en Periodismo y Licenciado en Ciencias de la Información por la Universidad Complutense de Madrid. Se incorporó a Infodefensa.com en marzo de 2012, donde ha sido responsable de la edición Mundo. Desde 2014 es editor de Infodefensa.com América. Anteriormente fue director de la revista 'La Economía de la Región de Murcia' y ha colaborado para, entre otros medios, el diario 'La Verdad'.

Europa busca su hueco entre los futuros drones de combate

13/04/2015 | Madrid

El futuro de la industria aeronáutica militar europea pasa en buena medida por el desarrollo de vehículos aéreos no tripulados –ingenios conocidos tradicionalmente por las siglas UAV y que ahora están siendo sustituidas por RPAS (aeronaves remotamente pilotadas) para tratar con ello de exorcizar la inquietante expresión “no pilotados”–. Más allá de la actual generación de cazas convencionales GripenRafale y Eurofighter, los expertos apuntan el desarrollo de estos UAV como una estrategia fundamental para mantener las habilidades y capacidades de la industria de defensa en el viejo continente.

De momento, los comúnmente conocidos como drones, llevan en Europa, como otros tantos sistemas, un acentuado retraso tanto en su desarrollo militar como civil respecto a Estados Unidos, el sempiterno líder de casi cualquier sistema tecnológico, e Israel, el pionero en esta tecnología y, como resultado, el responsable del 60 por ciento de los RPAS comercializados en los mercados internacionales durante los últimos treinta años.

Ese retraso de los países europeos les ha obligado, también de nuevo, a adquirir sistemas de los líderes del sector para alcanzar unas capacidades a las que se ven obligados por las nuevas necesidades militares. Así, naciones de la potencia industrial de FranciaReino Unido e Italia han tirado de importación para dotarse de sistemas como el Predator/Reaper de la norteamericana General Atomics con los que tratar de cubrir el hueco –Alemania inició la adquisición de un sistema aún más capaz con la ayuda de Northrop Grumman, el Eurohawk, pero acabó suspendiéndolo, aunque ahora existen visos de recuperarlo–. Se trata de aparatos capaces de permanecer como mínimo a alturas medias durante muchas horas –características conocidas por las siglas MALE–, con las consiguientes ventajas en las tareas de vigilancia de grandes áreas, e incluso preparados para portar armamento y realizar ataques.

La confirmación hace unos días por parte de Alemania y Francia de que van a desarrollar junto a Italia un MALE propio con el que suplir la dependencia norteamericana, anunciada por boca de sus máximas autoridades –la canciller Ángela Merkel por parte alemana y el presidente François Hollande del lado francés–, supone un paso avanzado para conseguir no sólo unas capacidades que en el futuro resultarán ineludibles, sino además para continuar con una industria aeronáutica sometida a una fuerte competencia internacional. De ahí que tres grandes constructores de aviones militares europeos, Dassault AviationAlenia Aermacchi y Defence and Space, se adelantaran unos meses a ese pacto y suscribiesen el suyo propio para tratar de impulsarlo, como finalmente han conseguido.

No es el primer acuerdo de este tipo anunciado en Europa. Mucho antes, en 2010, se firmó el tratado franco-británico de Lancester House para poner en el aire –con el trabajo de BAE Systems y Dassault Aviation– el llamado FCAS (siglas en inglés de Futuro Sistema de Combate Aéreo), y también el del Neuron, liderado por la francesa Dassault Aviation y en el que también participan Italia (a través de Alenia Aermacchi), Suecia (Saab), España (socia de Airbus Defence and Space), Grecia (HAI) y Suiza (Ruag). Pero lo que sí resulta significativo es que el acuerdo prevé una fecha relativamente próxima, entre 2020 y 2025, en la que tener listo un UAV europeo lo suficientemente grande como para cumplir sus misiones de vigilancia y, por añadido, poder dotarse de misiles

Del éxito de esta iniciativa, y de otras similares, depende el futuro de Europa en la industria de los drones en particular y el de la aeronáutica militar en general. Hacerse un hueco en estos desarrollos, por tanto, será tanto como lograr mantenerse en el primer nivel del sector industrial de la defensa aérea en un futuro marcado por el año 2030, cuando se prevé que los futuros UAV de combate (conocidos como UCAV) apoyen e incluso reemplacen las misione de los cazas tripulados.

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