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OPINIÓN / Firma invitada

La burbuja de los drones

24/07/2014

(Infodefensa.com) Por Álvaro Escarpenter (*) – Cada vez que una nueva tecnología llega a la sociedad se produce cierta excitación o revuelo, en el que emprendedores, tecnólogos y potenciales usuarios buscan la forma de sacar partido a este nuevo, y en muchos casos, inmaduro recurso.

Entre  1997 y 2001 la proliferación y posterior  estallido de la burbuja de las  “punto com” provocó una recesión en los Estados Unidos que también afectó a gran parte de los países occidentales. En ese momento las empresas de internet eran la revolución, aunque aún no éramos capaces de vislumbrar el calado que esta nueva tecnología tendría en nuestras vidas. Ahora internet nos rodea y algunas de las mayores empresas del mundo pertenecen a este sector. ¿Entonces qué ocurrió? ¿Por qué se dio la burbuja?

A veces la excitación, motivada por las altas expectativas y posibilidades de esa nueva tecnología o conocimiento, se convierten en euforia, esto provoca que los precios suban de manera desmedida atrayendo a nuevos inversores y se fomenta la creación de nuevas empresas que prometen tener una idea, aplicación o concepto distinto. Esto es lo que se conoce como una burbuja.

El dinero fluye, pues la carrera por pertenecer a esa revolución está en marcha y nadie quiere ser el último. Pero, como en todas las fiestas, llega un momento en que la música deja de sonar y las luces se encienden. La euforia se convierte en miedo y arrepentimiento y los promotores de estas nuevas tecnologías ven como sus apoyos se reducen o desvanecen. Muchas de las empresas creadas serán tan revolucionarias y rentables como prometían, otras no. Durante un tiempo existe un clima de incertidumbre y duda, que una vez superado, da paso a la madurez de ese nuevo sector o mercado.

En los últimos años hemos visto, a distinta escala, como esa excitación y ese revuelo llegaban al mundo de los  drones, que sin duda alguna parecen “estar de moda”. Esta excitación se ha centrado más en el ámbito civil que en el militar, puesto que en este último, su uso lleva años establecido y  ya se ha demostrado la eficacia de la tecnología y la viabilidad de muchas de las aplicaciones propuestas.

Pero cuidado, no nos dejemos llevar por estrategias de marketing como la de Amazon, que en mi humilde opinión, solo buscaba crear polémica sin importarles la nula viabilidad del proyecto. No pensemos que en los próximos años veremos como la comida rápida o el periódico viene a nuestras casas literalmente volando transportado por enjambres de drones.

No digo que estemos viviendo una burbuja en el sector de las aeronaves no tripuladas, solo que queda mucho camino por andar, problemas que solventar e incertidumbres que disipar antes de que este tipo de cosas ocurran. Probablemente sean aplicaciones menos exóticas las que primero se desarrollen en el ámbito civil, algunas ya empiezan a tomar fuerza, como la cartografía, la topografía o diversos usos desarrollados en el campo de la agricultura o la minería.

Hace unos días se hizo pública la normativa que regula el uso de drones en España con fines comerciales, y como en España, en muchas otras partes del mundo se está trabajandopara establecer el marco regulatorio que posibilite estos trabajos. ¿Qué implica la regulación?

Seguros, certificados y habilitaciones para aquellos que quieran operar estas aeronaves. Además, parece estar claro que volar sobre núcleos urbanos será algo reservado únicamente a las fuerzas de seguridad del estado ¿Qué impacto tendrá esto?

Probablemente desaliente a aquellos que pensaron que con muy pocos recursos, y a veces conocimientos, podrían establecer una cadena de servicios altamente demandados y dejará paso a empresas algo más grandes y establecidas que sean capaces de afrontar los costes que la regulación trae consigo. Regulación que, sin duda alguna, fomenta la seguridad y responsabilidad del uso, asegurando así el futuro del sector.

La futura expansión del mercado de los RPAS, o vehículos aéreos remotamente pilotados, debe sustentarse en las aplicaciones civiles, generando un potencial de crecimiento desconocido hasta ahora, pero las preguntas son: ¿Qué demanda el mercado civil? ¿Cuáles son las aplicaciones con mayor potencial? Las personas o empresas que respondan a estas cuestiones de la forma adecuada serán las que triunfen, el resto verá la moda pasar y el interés desaparecer, para centrarse en aquellas aplicaciones en las que la rentabilidad prime sobre la curiosidad.

(*) Álvaro Escarpenter es COO de Alpha Unmanned Systems.

@ Information & Design Solutions, S.L. Todos los derechos reservados. Este artículo no puede ser fotocopiado ni reproducido por cualquier otro medio sin licencia otorgada por la empresa editora. Queda prohibida la reproducción pública de este artículo, en todo o en parte, por cualquier medio, sin permiso expreso y por escrito de la empresa editora.

 

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